Filiberto Bedolla
Navegando en la red de internet donde podemos viajar a cualquier parte del mundo virtualmente y nos empapamos de noticias, acontecimientos, entretenimiento y conocimiento de todo tipo, encontré un relato sobre el virtualismo del internet y el virtualismo de la vida de la vida. Espero les guste y dice así:
Un día cualquiera, un joven profesionista entró apurado y con mucho apetito a un restaurante. Escogió una mesa alejada del movimiento de clientes y empleados, porque quería aprovechar el poco tiempo que tenía ese día para comer y concretar algunas ideas de programación de un sistema que estaba desarrollando, además tenía ganas de planear sus vacaciones, que hacía mucho tiempo no las tomaba.
Pidió un filete grande de salmón con alcaparras en manteca, ensalada con jugo de naranja, una rebanada de pastel de chocolate y un café con leche, pues al final de cuentas, hambre… es hambre. Abrió su computadora portátil y al mismo tiempo de pronto, detrás de él, escuchó una vocecita que le hizo dar un salto: ¿Señor, me puede regalar unas monedas? No niño, no tengo, respondió poco amable. “Solo para comprar un pan dijo de nuevo el niño. Está bien, yo te compro uno, dijo ahora el joven. En la “Lap top”, la casilla de correos del muchacho estaba repleta de E-mails, quedó distraído leyendo el variado contenido con poesías, lindos mensajes, locas bromas etc. ¡Ahhh! Esa música, lo transportaba a Londres, recordándole un hermoso tiempo pasado. De pronto escuchó de nuevo esa vocecita: “Señor, pida que le pongan manteca al pan, y queso también por favor. Se dio cuenta que el niño estaba a su lado, Ok, pero despuès me dejas trabajar, estoy muy ocupado, de acuerdo? Inquirió el joven. Llegó su comida y con ella la realidad. Hizo el pedido para el pequeño, y el mesero le pregunta si quiere que el niño sea retirado. Después de pensarlo brevemente, contestó: No, déjelo, está todo bien, traiga el pan y una comida decente para el pequeño yo pagaré. Entonces el niño se sentó frente al joven y preguntó: Señor, que está haciendo? Estoy leyendo E-mails. Y que son E-mails? Son mensajes electrónicos enviados por personas vía internet. Sabiendo que niño no iba a entender nada, y para evitar mayores preguntas le dijo: Es como si fuera una carta, solo que se envía por Internet. Señor, usted tiene internet? Sí, si tengo. Es esencial en el mundo actual. Y que es Internet? Preguntó nuevamente el niño. Es un lugar en la computadora donde podemos ver y oír muchas cosas, noticias, música, conocer personas, leer, escribir, soñar, trabajar, aprender. Tiene todo pero es un mundo virtual. Señor, y que es virtual? El joven decidió dar una explicación simplificada, con la certeza de que el niño tampoco iba a entender, pero así lograría librarse de él y comer tranquilo y sin culpa alguna. Mira, virtual es un lugar que imaginamos, es algo que no podemos tocar, alcanzar. Un lugar en el que creamos un montón de cosas que nos gustaría hacer. Creamos nuestras fantasías, transformamos el mundo en casi como quisiéramos que fuera.!Qué bueno, me gustó¡ afirmó el niño. Pequeño, si entendiste lo que es virtual? Sí señor, yo también vivo en ese mundo virtual. ¿Cómo? Acaso tú tienes computadora? Preguntó el joven. No, pero mi mundo es como ese estilo virtual que usted me explicó. Mire señor: Mi madre pasa todo el tiempo fuera, llega muy tarde y casi no lo veo. Yo paso cuidando a mi hermano pequeño que vive llorando de hambre, y le doy agua para que piense que es sopa. Mi hermana mayor sale todo el día, dice que va a vender su cuerpo, pero yo no entiendo, pues ella vuelve siempre con su cuerpo. Mi padre está en la cárcel hace mucho tiempo, y yo siempre imagino a toda la familia junta en casa, mucha comida, muchos juguetes en navidad, y yo yendo a la escuela para ser un gran médico algún día. ¿Verdad que esto es virtual como me dijo señor? Entonces el joven cerró su “Lap top”, antes de que sus lágrimas cayeran sobre el teclado. Esperó a que el niño terminara de “devorar “su comida, luego el joven pagó la cuenta y le regaló el cambio al pequeño, que le agradeció con una de las más bellas y sinceras sonrisas que jamás había recibido en su vida, además un “Gracias señor, usted es un maestro”.
No creen amigos que como el mundo insensato y virtual de ese niño, lo vivimos mucha gente todos los días? Esa cruel realidad de carencias, de desempleo, de corrupción, de engaños e inconsciencia de los que tienen el poder. Y como consuelo, Creamos en nuestra mente ese sueño virtual de una vida mejor, con menos impuestos, mejores salarios, excelentes servicios médicos populares, ser gobernados por líderes y legisladores más humanos, sabios, conscientes y honestos. En un país donde después de doscientos años de libertad no existiera la pobreza, la inseguridad, y sí el sano y fructífero crecimiento positivo en todos los ámbitos, digno de un país de gente trabajadora, y donde disfrutemos el rendimiento y poder adquisitivo de nuestro salario, producto del trabajo honrado, cuyo raquíticos sueldos se van mermados por el caudal de absurdos y abusivos impuestos donde nos cobrarán hasta para cagar o hecharse un pedo. Donde la clase política se enriquece más y en torno a la cruel realidad, rodeada de verdad, hacen de cuenta que no la perciben.
Hasta la próxima y recuerden: “NO DIGAS TODO LO QUE PIENSAS, PERO SÌ PIENSA TODO LO QUE DIGAS”
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