POLÍTICOS Y COMUNICADORES QUE DAN PENA
María del Carmen Franco García
Los desatinos están a la orden del día. Estos desatinos desafortunadamente son provocados por quienes dicen representarnos. Como ciudadanos hemos vivido casos de vergüenza del tamaño proporcional de la vergüenza que les falta a quienes han protagonizado estos casos.
Hemos escuchado declaraciones por demás vergonzosas de legisladores(as) chiapanecos(as) que demuestran un paupérrimo nivel intelectual, pero el caso reciente de un legislador tuxtleco que tiene acceso al micrófono de la radio desde hace varios años es altamente denigrante. Lo que he escuchado de su programa con la comparsa de otros y otras que demuestran una enorme carencia de sentido común y de conocimientos es vergonzoso para el pueblo de Chiapas.
Sabíamos de los comentarios y declaraciones irresponsables y penosamente tontas que se vierten en el programa tuxtleco conducido por el “chunco”; sin embargo, es indignante que haya llegado a tal grado porque se le ha dejado llegar hasta ahí, porque no ha habido sanción alguna. Es inaudito que en Chiapas existan personajes que hacen el papel de locutores o columnistas y políticos al mismo tiempo. Ambos papeles desempeñados pésimamente, utilizando los micrófonos o la tinta para auto promoverse.
Lo más triste es que existan personas se dejen engañar por estos vivales. Hay quienes hasta les regalan su voto. Esto demuestra el ínfimo nivel de preparación que padece la población Chiapaneca, situación de la que abusan los vivales, los vividores de la política y de algunos medios de comunicación, quienes en lugar de procurar la educación de la gente, la confunden más con sus declaraciones. En el ámbito político, este personaje apoyado por importantes padrinos le arrebató fraudulentamente al hermano de AMLO el puesto de diputado quien, sin lugar a dudas hubiese hecho un papel mucho más digno. Lo anterior nada tiene que ver con los partidos que representen sino con el nivel de preparación de los candidatos para desempeñar estos cargos.
Valga este desafortunado asunto para revisar a todos los que trabajan detrás de un micrófono o de cualquier instrumento de comunicación, con el fin de conocer quiénes y cuántos tienen la PREPARACIÓN ADECUADA Y SUFICIENTE. De inmediato al leer o escuchar a un comunicador nos percatamos del nivel de preparación del mismo, de su cultura, del manejo del lenguaje, de la ética o de la falta de la misma.
Y es que se ha degradado la imagen del comunicador, quien debe tener una sólida preparación y manejar un código de ética, debido al alto grado de responsabilidad que implica formar opinión. Sin embargo hoy por hoy personas que demuestran no haber siquiera asimilado la educación primaria se atreven a dar opiniones, emitir juicios y a hacerla de analistas.
Ahí es donde denigran a los verdaderos profesionales de la comunicación y muestran la más triste imagen del nivel en que se encuentra nuestra localidad y nuestro estado en cuanto a educación. Dígame usted ¿cuántos de los que usan un micrófono en esta ciudad, por lo menos, han ESTUDIADO al respecto? ¿Lo sabe? Sabrá pues que los que cursaron la carrera son aún menos y valga ahora señalar que el director de este medio es profesional de la comunicación, lo cual reconozco, como lo son quienes no llegan a representar ni al dos por ciento de los comunicadores San Cristobalenses.
Imagínese entonces el grave daño que hace a la sociedad una persona que transmite día tras día su ignorancia y su falta de educación. Y escudada en su medio de comunicación hace presa a la gente de sus propios intereses, y también vuelca sobre de ella sus problemas personales y peor aún, sus odios y sus enfermedades. ¿Ya ha usted identificado a éstos?
Lo más grave es que estos personajes permanecen en la impunidad diciendo aberraciones y vociferando a diestra y siniestra, hasta que suceden situaciones como la del “chunco” u otras parecidas que llegan al colmo de la ofensa y éstas desatan la indignación desde una persona hasta una sociedad entera. Pero no basta con descubrirlos, con señalarlos.
Urge una depuración en el ejercicio de la comunicación que nada tiene que ver con coartar la libertad de expresión ni con el uso de la censura (buen pretexto para comunicar irresponsablemente) sino con la profesionalización de los comunicadores. Ojalá que la sanción para este ignorante locutor y seudo político sea ejemplar para que todos los que se atreven a comunicar se pongan a leer, a estudiar, a conocer por lo menos el uso del lenguaje.
Que se aplique un examen general por lo menos para los titulares de los medios y se les exija una mínima calificación para poder ejercer esta respetable profesión.
QUE SE HAGA POR EL BIEN DE TODOS LOS COMUNICADORES Y DE LA SOCIEDAD MISMA QUE TANTO REQUIERE LE SEAN TRANSMITIDOS VALORES, CULTURA Y EDUCACIÓN.
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