domingo, 12 de septiembre de 2010

UN PEQUEÑO PARÉNTESIS

Filiberto Bedolla

Para que un país se desarrolle tiene que ver sin duda, el gobierno y el pueblo, o el pueblo y el gobierno. Y para ese desarrollo tenga efecto es necesario promover, impulsar y apoyar en los diferentes sectores como, el estudio, el trabajo, la salud, el deporte y la ciencia. Desgraciadamente, no hay equilibrio y se brinda apoyo económico en grande en cosas o elementos que realmente no valen la pena, porque no hay avance pero si mucha afición y dinero de por medio. Me refiero al fútbol. Sí al fútbol que no trae ningún beneficio al país, y otras cuestiones importantes que si valen la pena, pasan desapercibidas o no le dan la importancia que debería tener .ni el impulso que se merece .Bueno para entendernos y no estar cantinfleando, a lo que me refiero es sobre una noticia que salió en Televisión sólo en el canal 11, y sólo se publicó en la jornada y quiero preséntaselos aquí.
René Druker Colin: Una muestra de la vida nacional…El 4 de Junio del presente año, Carolina Aranda Cruz, de 11 años, estudiante de quinto de primaria, fue invitada a dar un discurso en el World Trade Center ante cientos de pediatras y del secretario de salud. El discurso de la niña terminó con una frase devastadora: “Pobre nuestro México, tan cerca del fútbol y tan lejos de la ciencia”. Algunos extractos de su discurso son apabullantes.
Carolina dice: ¿Por qué apoyar más a los futbolistas que a los científicos? ¿Son mejores personas? ¿Producen más riqueza? ¿Nos divierten más? No creo, gracias a los científicos también nos divertimos, ellos inventaron las computadoras, los Ipods, los simuladores. Además, salvo algunos casos, los jugadores de fútbol nos hacen ver muy mal mundialmente y nuestros científicos, que nadie apoya, no. Y en otro segmento de su discurso expone: “Me da pena que nuestro gobierno y nuestros empresarios inviertan tanto en fútbol y seamos tan malos. Me da pena que inviertan tan poco en ciencia y seamos tan buenos. Tenemos la mejor Universidad de Hispanoamérica, según la revista Time, y cada vez le damos menos recursos a la UNAM o al IPN. ¿Por qué no apoyar a lo que ya da resultados positivos? Un país que no invierte en ciencia, educación y salud siempre será un país pobre. ¿Queremos un México pobre? ¡Qué les parece¡ la pequeña Carolina dio al clavo, y por demás pues tiene razón.
Ya lo vimos, por poco perdemos en futbol con Cuba, país donde ese deporte casi no se juega, y perdimos con Honduras. Y la apabullante derrota de 9 goles a cero de la selección femenil ante su similar de Alemania. Pero ejemplos de esos abundan en la historia del futbol mexicano. Por otro lado, cabe mencionar otra vergüenza. El discurso de Carolina sólo tuvo eco en un medio de comunicación escrito y en uno televisivo. La pobreza noticiosa de los medios de comunicación también se evidenció. Y las cosas no cambian. Hace más o menos seis años, tres jóvenes mexicanos ganaron medallas de plata en una Olimpiada científica en Dinamarca, donde compitieron 52 países. Y ningún medio de comunicación vio o dio importancia alguna a este sobresaliente hecho.
Estaban muy ocupados con señalar las medallas de Ana Guevara, de quien también estamos muy orgullosos. Pero tanta diferencia, ¿se vale? ¿Es justa? Yo pienso que no. La semana pasada Televisa llevó a cabo su foro anual llamado Espacio. Y algo así como cerca de cinco mil universitarios asisten para escuchar a diversos personajes de la vida académica y política.
Entre los invitados estuvo el actual director del Consejo Nacional de Ciencias y Tecnología (CONACYT), Juan Carlos Romero Hicks. La ocasión hubiera sido perfecta para hablar sobre los proyectos que tendría el Conacyt. Para impulsar las oportunidades en ciencia para los jóvenes, o de las estrategias para desarrollar la tecnología que requiere el país en los próximos años y que podría abrir abanicos de oportunidad para la juventud. Pero no, habló sobre la moral. Yo no tengo nada en contra de la moral, pero hubiera sido moralmente más correcto para el director del Conacyt. Explicar, presentar o desarrollar temas sobre los cuales cientos de jóvenes en el país están preocupados y que se relacionan con su futuro como mexicanos con oportunidades.
Como ven amigos, este tipo de información deberían los medios divulgarlos hasta el cansancio y darle la vuelta al mundo varias veces hasta que todos entendamos y valoremos las diferentes cosas que si valen la pena apoyar e impulsar para que nuestro México se desarrolle de acuerdo al paso del tiempo y no celebrar en vano si tenemos cien o doscientos años de ser mexicanos conformistas, apáticos e inmutables, donde el pez grande se come al pez chico y que vamos de mal en peor sentados sobre un polvorín social que tarde o temprano alguien encenderá la mecha y explote dando paso a una nueva revolución que tal vez sea lo que todos los mexicanos queremos porque México nos necesita o mejor dicho, nos necesitamos todos.
Hasta la próxima y recuerden: “NUNCA DEBE EL HOMBRE LAMENTARSE DE LOS TIEMPOS EN QUE VIVE, PUES NO LE SERVIRÁ DE NADA. EN CAMBIO, EN SU PODER ESTÁ SIEMPRE MEJORARLOS”(Carlyle)

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