domingo, 19 de septiembre de 2010

“Dos Centenarios y Una Reflexión:” La Sobremesa

Virginia Calhoun de Millán

Gran noche mexicana la del 15 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México, admirando los miles de cohetones multicolores, sus majestuosos edificios engalanados con figuras alusivas con rayos láser, en medio de la enorme multitud y un ambiente festivo único; la música, canciones, y ocurrencias de todo tipo, la picara alegría desbordada, profundizaron aun mas mi cariño por este país y su historia. Por ello siguiendo con el tema que la semana pasada escribió mi marido sobre una ponencia muy interesante de Plácido Morales Vázquez sobre la Independencia y la Revolución Mexicana. Aunque también me encantó la ponencia, pero en este articulo con mi perspectiva de mujer diré que lo mejor de la noche fue la plática que tuvo lugar después, sobre una cena exquisita en el restaurante VITS de esta ciudad, donde la discusión tornó al impacto de la Independencia y la Revolución en Chiapas, y del papel de las mujeres en esas batallas por la libertad.

Durante su ponencia, Don Plácido mencionó que, según la gran escritora Rosario Castellanos, la Corregidora no habría podido mandar ningún recado a Don Miguel Hidalgo y Costilla, puesto que ella, al igual que la mayoría de las mujeres de aquél entonces, era analfabeta. Hubo alarido de las féminas del público en el Auditorio de Leyes en ese momento, y después cuestioné al Secretario Placido sobre el tema. “Eso lo dijo Rosario Castellanos en El Eterno Femenino,” me explicó. “Supongo que ella tenía sus razones por creerlo.” Picada la curiosidad, luego investigué sobre Doña Josefa Ortiz de Domínguez. Resulta que estudió un tiempo en el prestigiado Colegio de las Vizcaínas en la Ciudad de México. Aunque no especifican cuánto tiempo permaneció allí hasta que Don Miguel Domínguez la sonsacó, me imagino que le habrán enseñado sus letras, por lo menos. Pero ya fallecida la gran escritora chiapaneca, no hay con quién discutir más sobre el tema.

También la sobremesa pasó a alabar la belleza e inteligencia de la “Güera Rodríguez” , de la nobleza española, de ideas liberales, ensalzada por el explorador alemán Alexander von Humboldt, su amigo, admirador y amante, como “la mujer más inteligente de México; por funcionarios políticos, artistas, músicos famosos y hasta extranjeros como Simón Bolívar” Plácido lamentó que ni Fanny Cano, en su película “La Güera Rodríguez” (1978), logró representar la belleza deslumbrante, la lengua aguda y la presencia del personaje original. Contó que un decano de la Escuela de Leyes de la UNAM, dondeestudió el Secretario de joven, dijo, “Lo único que envidio a mi abuelo fue la oportunidad de conocer a la Güera Rodríguez.” Sin su compromiso con los ideales de la libertad y la igualdad, su astuta intervención e influencia sobre Agustín de Iturbide, tal vez no se hubiera realizado en ese momento histórico la independencia de México.

Plácido comparó a la Güera Rodríguez con Manuela Sáenz, “Libertadora del Libertador” Simón Bolívar, que luchó con los independistas del sur, obteniendo el grado de Coronel, salvó la vida de Bolívar, interponiéndose entre los asesinos y su blanco, y alentó al gran luchador sudamericano en sus momentos de derrota. Por cierto, en julio del presente año, más de 150 años después del mísero entierro de Manuela Sáenz en una fosa común peruano, un puño de tierra de aquella fosa fue llevado con toda ceremonia por Perú, Ecuador y Colombia, para depositarlo con honores al lado de los restos de Bolívar en el Panteón Nacional de Venezuela.

Pasando del tema de las mujeres revolucionarias al tema de Chiapas, se le preguntó al Secretario de Pesca sobre el impacto de la Revolución en Chiapas. Contestó que, aunque las batallas y los muertos estaban en el norte y centro del país, las ideas revolucionarias si llegaron a Chiapas, aunque algo tardías. Por el año 1936, el Presidente Lázaro Cárdenas mandó a Afraín A. Gutiérrez como gobernador de la entidad, para llevar al cabo la Reforma Agraria aquí. Don Afraín tomó posesión cuando todavía persistían aquí en Chiapas los viejos abusos: la “tienda de raya,” donde finqueros esclavizaban a sus peones, cobrándoles por adelantado todo lo que consumían, lo cual los dejaba endeudados de por vida; y el sistema de enganche, donde había trago y se emborrachaban los campesinos indígenas, después de meses de trabajo en las fincas. El Gobernador Afraín Gutiérrez creó el Departamento de Protección Indígena y la Agencia Gratuita de Colocación para medio acabar con estos abusos.

En cuanto a la Reforma Agraria, comentó Plácido Morales que los primeros terrenos expropiados por aquel gobernador fueron los de su propia familia en Terán y Berriozabal, como para establecer la pauta se que ningún terra-teniente podría quedar exento. Cuando se quejaron los familiares que ya no tendrían ingresos, Afraín Gutiérrez les dio chambas: de directora del kinder a una, de velador del Palacio de Gobierno en Tuxtla a otro. Pero no desistía en su misión de implantar aquí la Reforma. Cuando terminó su período en 1940, sentía tan amarga la experiencia en Chiapas que salió, sin volver a pisar estas tierras en treinta años. Un comensal, Don Antonio Guzmán, comentó que a Afraín Gutiérrez, a pesar de haber sido gobernador de Chiapas, nunca le habían gustado ni los quesos chiapanecos, ni las carnes frías ni siquiera el tascalate. Mi marido luego contó que el Dr. Manuel Velasco Suárez trajo a Chiapas al viejo de Don Afraín, invitado después de 30 años, y lo paseó en helicóptero para que viera cómo había quedado el estado. Aquel quedó maravillado de los cambios que él mismo había iniciado con su rectitud tres décadas atrás.

La historia más triste que se contó era de José Emilio Grajales, autor de la letra del “Himno a Chiapas (1913).” Éste era un médico, político y poeta, además de ardiente pacifista, y su himno, a diferencia de casi todos los himnos patriotas, exalta la paz: ..”que Chiapas levante un oliva de paz inmortal,” “que se olvide la odiosa venganza, que termine por siempre el rencor.” Resulta que como buen médico, Grajales ayudó a los enfermos de cualquier condición o afiliación política. Eso molestó a unos “mapaches” que se oponían a los ideales de la Revolución y éstos, enojados porque el doctor había socorrido a indígenas heridos, llegaron al rancho “Santa Catarina” en Villaflores, donde se encontraba el buen médico, y anunciaron que lo iban a matar. Grajales no más ajustó su paliacate al cuello y sin poner resistencia, el autor pacifista fue colgado de un árbol de su propio rancho en 1915.

¡Cuántas tragedias y conflictos ha tenido que soportar México para formarse como país hoy mas democrático y libre! Ahora estamos frente a nuevos retos y guerras: narcos, inundaciones y corruptelas, pero sigue la historia en marcha. Hoy, más que nunca, los mexicanos necesitan mostrar el valor de Josefa Ortiz de Domínguez, la astucia de la Güera Rodríguez, la justicia imparcial de Afraín Gutiérrez y los ideales pacifistas de José Emilio Grajales. No hay que olvidar y si saber nuestra historia, que no deja de gustarme. ¡Que vivan los héroes y heroínas que nos dieron patria!


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