Filiberto Bedolla
El amor y la amistad son sentimientos paralelos pero tienen ambos un valor incalculable. Una simple amistad es una cosa y ser amigo es otra. No se le puede llamar amigo a una simple amistad por simpatía o porque son compañeros de salón, de trabajo, del deporte ya que solo se tiene cercanía en las actividades más no así en su esencia espiritual. Y como todo en la vida, a base de decepciones y con el padre tiempo, descubrimos a nuestros verdaderos amigos y al gran amor que será la base de nuestra existencia.
A los verdaderos amigos se pueden contar con los dedos de una mano y sobran dedos. Hay muchas amistades pero no muchos amigos. La amistad de un verdadero amigo y el amor, son uno de los valores más hermosos que pueda tener y expresar el ser humano. La amistad de un amigo es un sentimiento noble que proyecta generosidad, comprensión, consejo, guía y apoyo desinteresado.
A lo largo de nuestra vida gozamos de muchas amistades y de muchos amores.
Amigos del deporte, de la escuela, de parrandas, del barrio, en la distancia, amigos del alma, del corazón y de la sangre... amigos de toda la vida. Y amores… amores infantiles, de estudiante, mágicos, platónicos, sublimes y eternos.
La amistad de un amigo verdadero es incondicional, genuina, no por interés por lo que tienes ni por lo que puedas dar o recibir y jamás se empaña con el paso del tiempo, aunque por la distancia deje uno de verse por muchos años la chispa del afecto permanece intacta, la amistad y el amor son perennes como la hierba. Sin duda alguna, la amistad y el amor genuino son uno de los sentimientos más finos y más valiosos que una persona pueda poseer y no se compara ni se compra con todo el oro del mundo.
Ser y tener un amigo, es como tener un hermano, siempre estará dispuesto y se hará uno para el otro lo que esté mas allá del propio alcance para brindar apoyo en los momentos más difíciles y disfrutar los triunfos como si fueran propios sin egoísmos ni envidias, así como de las penas. Y para conservar a un amigo, debes honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Gran parte de la fortaleza de una amistad, reside en el respeto de las diferencias de ideas, no solo en el disfrute de las semejanzas. La amistad de un verdadero amigo es reciprocidad, es identidad, y es… para el frío: Abrigo. Para la oscuridad: Luz. Para el miedo: Refugio. Para la adversidad: Esperanza… La amistad es lluvia que refresca, es flama que ilumina y da calor. ¿Y el amor?... el amor son dos almas que habitan en un cuerpo y un corazón que habita en dos almas.
Feliz día de la amistad a todos los lectores y a mis verdaderos amigos. En especial al amigo de mi familia, Rogelio Artot. Gracias… gracias a todos por existir.
Hasta la próxima y recuerden: “UN VERDADERO AMIGO ES AQUEL QUE TE TIENDE LA MANO Y TE TOCA EL CORAZÒN”
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